Proceso

En Los Los Altos de Jalisco, el agave es más que una planta: es un tesoro que cuidamos por años hasta que alcanza su punto óptimo de madurez. 

Solo se jiman los agaves más maduros y de mejor calidad, porque sabemos que de ahí nace la grandeza de nuestro tequila.
El corte de las piñas

Nuestros jimadores, con manos expertas у tradición heredada, cortan cada piña con precisión у respeto. Este trabajo, que parece sencillo, es en realidad un arte minucioso, sin el cual, nuestra calidad no seria posible

La Cocción

En nuestra casa tequilera, las piñas se parten por mitad y se acomodan en su hornos de acero inoxidable. Ahí, con paciencia y vapor, se transforman durante 36 horas en corazones suaves y dulces, preparados para continuar con su transformación.

La Molienda

Tras la cocción, las piñas recorren su camino hacia los molinos. Ahí, mediante la molienda, liberan los jugos del agave que darán origen a nuestro destilado.

Fermentación

El jugo del agave descansa en tanques de acero inoxidable durante 7 días, acompañado de música clásica, es ahí donde la levadura transforma su dulzura en mosto, dando origen al carácter único de Tequila Campanario. 

La destilación

En esta etapa, el mosto se transforma en espíritu, dentro de alambiques de acero inoxidable, donde el calor y la paciencia extraen la esencia del agave. El resultado es un tequila limpio y sofisticado. 

El reposo y la maduración

Nuestro tequila reposa en  barricas de roble blanco americano y francés, donde adquiere su color, aroma y sabor. El tiempo, la madera y la paciencia se unen para darle al Tequila Campanario la delicadeza que lo distingue.

El toque final

Tras un estricto proceso de homogenización  y filtración procedemos al envasado, etiquetado y empacado cuidadosamente de cada botella, resguardando la calidad y el carácter de nuestro destilado.

Así nacen

Nuestros tequilas